Coaching de límites saludables

Creo firmemente que para ser bondadosos, compasivos, genuinos y libres, los límites necesitan ser encarnados. Es decir, necesitan honrar las necesidades de nuestro cuerpo y al mismo tiempo estar arraigados en nuestra experiencia vivida, nuestros valores y lo que nos es importante, valioso y nos da sentido. Cuando los límites surgen del arraigo en nuestra corporalidad y de nuestra verdad y sabiduría se sienten bien. Incluso cuando son difíciles e incómodos.

 

¿Cómo es que yo llegué a hacer este trabajo?

Hace unos años, gracias a mi querida amiga Jessica Vázquez, conocí a la maravillosa Randi Buckley, cuya amabilidad, en sus propias palabras “es fiera, como la de una mamá osa”. La forma en que Randi se acerca a la cuestión de los límites me cambió la vida, tanto así que me entrené con ella y me certifiqué como Coach de Límites Saludables para Personas Bondadosas (Healthy Boundaries for Kind People Coach).

Jess me introdujo al trabajo de Randi porque le compartí lo difícil que me estaba resultando poner - y respetar - límites que apoyaran de la mejor manera mi bienestar en mi práctica médica. Desde horarios que me permitieran descansar y restablecer mi energía hasta poner cuotas que me permitieran cubrir mis necesidades. Y por supuesto que los límites también me costaban trabajo en otras áreas de la vida.

Cuando conocí a Randi, incluso la palabra límites me causaba una profunda incomodidad. Sentía que era algo en lo que yo continuamente fracasaba, y ninguno de los enfoques con los que estaba familiarizada hacía espacio para quien yo era. Con frecuencia al poner un límite me sentía atrapada en el miedo de perderme de algo o en el miedo de decepcionar a otros. Y al intentar comunicar mis límites de manera clara, la mayor parte del tiempo me descubría dando las más largas explicaciones y disculpándome sin parar. Esto casi siempre me llevaba a negociar o claudicar, y entonces me invadía la vergüenza y se acumulaba el resentimiento.

Algunos ejemplos de mis desafíos con los límites:

  • Empujarme a un desempeño físico determinado (desde no dormir suficiente hasta lastimándome haciendo yoga);

  • Decir sí a todas las peticiones que me requerían tiempo y atención (tanto en mi vida profesional como en mi vida personal) para más tarde sentir resentimiento con amigos, familia y pacientes;

  • Compromerme interminablemente a demasiadas cosas, y después sentir culpa por no ofrecer la presencia o los resultados que quería;

  • Nunca saber pedir ayuda.

Este último elemento de la lista quizá te parezca interesante en una lista de límites. El tema es que el extremo de rigidez (p.ej. no dejar entrar algo en nuestra vida) es también un signo de no tener los límites que apoyen de la mejor manera lo que queremos en nuestra vida. Una de mis metáforas predilectas para los límites - y hay muchas - es que los límites son el andamiaje para una vida plena.

Lo primero que me hizo enamorarme de este enfoque con los límites es que comenzaba conmigo, con mis necesidades y mi personalidad - no con una lista de lo que algún experto podría considerar como límites “saludables”. Se trataba de hacerme presente de manera amorosa conmigo y con otras personas. De descubrir y honrar mis propios sí’s y no’s.

Te comparto un ejemplo. Uno de mis valores es la generosidad. Y a través del lente de este trabajo me di cuenta de que muchas de las cosas que estaba haciendo en nombre de la generosidad eran todo menos generosas. Algunas parecían ser generosas con otros, pero no lo eran conmigo misma. Si la generosidad (o la amabilidad, o la compasión, o la verdad, o cualquier otro valor) no me incluye, no es realmente generosidad (o amabilidad, o…). Descubrí que muchas de las cosas que hacían eran un intento de mi parte por proveer cuidado o amor, pero el costo para mí era muy alto. Parte de este costo era el resentimiento. Llegué a ver con claridad que si el resentimiento era parte del regalo de cuidado o amor que estaba intentando ofrecer, no era realmente un regalo. El verdadero regalo, para mí y para las personas a mi alrededor, es que mi sí o mi no esté radicalmente encarnado y alineado con mis necesidades y valores. Es notar el miedo y las experiencias de sentir que valgo menos y ofrecerme compasión, al mismo tiempo que elijo no actuar desde ese miedo o ese sentimiento de minusvalía. Es preguntar: ¿qué haría la generosidad"? ¿Qué haría la amabilidad?

Este trabajo se trata de elegir lo que es mejor para ti en cualquier momento. Se trata de aprender a ponerte cómodx con tus necesidades y deseos, y también con tus tropiezos. No diré que soy la reina de los límites, que los límites no me cuestan nunca trabajo, ni nada por el estilo. Lo que sí diré es que estos días me siento bastante hábil y con recursos para poner límites y honrarlos. Que cada día mi voz para pedir es más clara y, en palabras de Brené Brown, puedo con mayor frecuencia sostenerme firme sin agredir y sin encogerme. Y esto puede ser también tu experiencia.

 

A través de nuestro trabajo de Límites Saludables, podrás:

  • Redefinir lo que los límites significan para ti de manera que se sientan bien, te sirvan, honren tus valores y te ofrezcan seguridad.

  • Crear un círculo concéntrico de bondad amorosa y compasión.

  • Crear un marco de referencia al que siempre puedes recurrir, para albergar y respaldar tus límites.

  • Aprender cómo mantenerte en calma y no perder el rumbo cuando algo te activa o te detona. Cultivar y reparar los límites contigo misma. Quizá incluso algunos que no sabías que necesitaban ser reparados.

  • Encontrar tus herramientas únicas y específicas para cultivar y atender tus límites.

  • Aprender a implementar límites en todos los aspectos de tu vida y saber cómo articularlos y comunicarlos con personas que no estaban familiarizadas con ellos, e incluso con personas que no están acostumbradas a que pongas límites, navegando la resistencia con gracia.

  • El lenguaje secreto de los límites saludables. Esto no se trata de adornar, de ser condescendiente o de comunicarte con falta de autenticidad. Se trata de comunicar tu verdad en una forma que surja del corazón y de tu experiencia encarnada.

  • Encontrar el camino de regreso cuando te pierdas, te abrumes o te confundas, y transformar relaciones tóxicas.

 

¿Cómo se puede ver esto para ti?

  • Quitarte el peso de siempre “hacer lo correcto” para todos los demás, con un costo para ti, de manera que puedas experimentar la libertad y el gozo de hacer lo que es importante y valioso para ti, y que eso sea tu regalo para el mundo.

  • Sentirte arraigada y clara cuando te sostengas firme por algo en lo que crees, en vez de sentirte paralizada.

  • Decir sí o no con gracia y amabilidad, en vez de agresivamente.

  • Liberarte del hechizo, el poder y el chantaje de bullies y narcisos. Aun cuando son tus parientes.

  • Aprender a pedir - y obtener - lo que necesitas con firmeza y sin disculparte.

  • Si eres cuidadora profesional, asegurarte de que tus necesidades sean cubiertas, de manera que tus consultantes / pacientes obtengan la mejor versión de ti, y de que puedas verdaderamente estar ahí para apoyarlos sin sentirte rebasada o resentida. Esto te permite seguir haciendo este trabajo tan importante durante el tiempo que quieras, en vez de caer en burnout.

 

Si sabes que cultivar Límites Saludables te es importante y necesario, contáctame para agendar una sesión para descubrir cómo se verían para ti.

Estoy también trabajando en un programa grupal de 4 meses. Si quieres enterarte acerca de este y otros programas, suscríbete a mi boletín electrónico.

 

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